El reciente escándalo por el secuestro de 100.000 dólares apócrifos y más de un millón y medio de pesos desenmascaró a José Matías Rollate, pero su historial de irregularidades no comenzó en el fuero penal. Lejos de ser un infractor primerizo, el empleado público ya era un habitué de los tribunales tucumanos por evasión de deudas y ocupación indebida de propiedades.
Los documentos judiciales exponen un patrón de conducta sostenido. Por un lado, Rollate enfrenta el expediente 397/23, caratulado como “SALOMON JUAN MANUEL C/ ROLLATE JOSE MATIAS S/ COBRO EJECUTIVO”. Esta causa, tramitada en la Oficina de Gestión Asociada en Documentos y Locaciones N° 2, evidencia su negativa a cumplir con obligaciones financieras básicas, requiriendo la vía judicial compulsiva para exigir el pago.
Pero el nivel de conflictividad de Rollate queda totalmente expuesto en el expediente 2472/23, un juicio por desalojo iniciado por Marta Yolanda Peverelli contra él y Fátima Florencia Rollate. En este proceso, la Justicia Civil ordenó intimar a José Matías Rollate para que, en el término de 72 horas, desaloje el inmueble ubicado en la calle Santa Fe N° 940, piso 4, departamento B.
El salto de los juzgados de documentos y locaciones a las crónicas policiales por estafas financieras y falsificación de moneda extranjera marca la preocupante evolución de un operador que pasó de burlar a propietarios individuales a montar una compleja maquinaria delictiva.